Aprovechando mis vacaciones en Málaga, aunque ya os he confesado que este verano he estado muy “conectada”, me escapé un día a visitar el nuevo Centre Pompidou de Málaga y tengo que compartir con vosotros que, sin duda, mereció la pena la excursión y me encanto la visita.

Yo creo que le han dado una vuelta estupenda a toda la zona del puerto de Málaga, el Muelle Uno, y está muy animado para ir a pasear, tomar algo, comprar y, ¿por qué no?, visitar un museo de arte contemporáneo.

Lo primero que me llamó la atención nada más llegar es la ubicación del Museo, confieso que me costó encontrar la entrada, ya que yo la buscaba por alguna parte del precioso cubo de colores que corona el centro. Me gustó su diseño, fácil de visitar, limpio, los materiales, con luz natural, y sin duda me encantó ver que el museo estaba lleno de visitantes.

No me gustan los lugares en los que hay demasiada gente, pero ver un museo vacío me da una tristeza enorme, pienso que es una pena que no haya más gente disfrutando todas esas obras de arte, en el caso del Centre Pompiodu en Málaga, la tarde de domingo que lo visité había muchas familias y algunas salas estaban bastante llenas sin ser agobiante. Qué gusto ver todo tipo de gente en las salas, niños, jóvenes, adultos y mayores, extranjeros y locales, gente con aspecto más intelectual y personas que daba la impresión que pisaban un museo de arte contemporáneo por primera vez.

Respecto a las exposiciones que vi, me gustó mucho la exposición permanente: colección muy interesante sobre arte el siglo XX y XXI. Disfruté mucho durante todo el recorrido, ya que la mayoría de las obras me parecieron muy buenas y además incluso puede “descubrir” algunos artistas también muy interesantes que no son tan conocidos por el gran público y de los que me encantó todo lo que vi.

Además van a tener una serie de exposiciones temporales y no podían haber empezado mejor que con una muestra de Miro, uno de mis artistas favoritos, con una selección de obras muy interesante que había regalado el propio Joan Miro al Centre Pompidou en Paris cuando hizo una exposición allí.

Lo mejor de todo es que tuve la suerte de ir acompañada de mi padre, Juan Kreisler, galerista desde hace mas de 35 años y propietario de la Galería de Arte Kreisler

Pasear por un museo con alguien que sabe tanto de arte es un verdadero privilegio que yo disfruté mucho.

Os animo a que si pasáis por Málaga, no dejéis de visitar el Centro Pompidou porque sin duda pasaréis un buen rato rodeados de tanto arte contemporáneo.

 

Tamara Kreisler